por Eileen Truax/Los Ángeles
Este 5 de julio los mexicanos fueron a las urnas a elegir con su voto a quienes los representarán en el Congreso federal durante los próximos tres años; sin embargo cerca de 10 millones de mexicanos verán llegar una nueva legislatura sin representación: son los mexicanos que viven en Estados Unidos.La lucha por la participación de los mexicanos que viven en el exterior en los procesos electorales de su país tuvo origen varias décadas atrás, pero no fue sino hasta en los últimos diez años que se lograron modificaciones a la ley para que éstos pudieran contender por un puesto de representación popular.
A partir de entonces han existido algunos legisladores y alcaldes migrantes a nivel estatal, e incluso en el Congreso federal; pero en las elecciones de este domingo, sólo un candidato migrante cuenta con posibilidades reales de obtener una curul.
Esto no se debe a la falta de interés de los migrantes por participar en la política mexicana; todo lo contrario. Son cientos de dirigentes, activistas, organizadores en diversas ciudades de Estados Unidos los que han manifestado su interés en reiteradas ocasiones de participar en los procesos democráticos de su país, particularmente por lo que corresponde a la conformación de los congresos federales y locales.
El problema es que los partidos los han dejado fuera; a los migrantes no se les permite participar en las discusiones que tienen como finalidad crear políticas precisamente orientadas a los migrantes.
“Los políticos van a Estados Unidos, quieren nuestros dólares, pero no nos hacen parte de la toma de decisiones”, me dijo hace unos días vía telefónica Guadalupe Gómez, candidato a una diputación por el distrito 2 de Zacatecas, quien ha sido un activo integrante de las organizaciones comunitarias zacatecanas en California desde hace 20 años, y quien a fue uno de los principales promotores de la institucionalización del Programa 3x1.
Gracias a una candidatura uninominal lograda a través del PAN, Gómez es el único migrante que este domingo tendrá la posibilidad real de obtener una diputación, la misma que ocupó durante la legislatura saliente el finado migrante zacatecano Andrés Bermúdez, conocido como “el rey del tomate”.
“La gente acá conoce nuestro trabajo y saben que los migrantes no cobran por hacerlo, que es voluntario”, añadió Gómez, para quien la importancia de que haya representantes migrantes no radica en ser sólo la voz de la gente de un distrito, sino de los mexicanos “que fueron expulsados por falta de oportunidades”.
En ocasiones anteriores otros dirigentes mexicanos en Estados Unidos han tratado sin éxito de ocupar un cargo que dé voz a las inquietudes de su comunidad, la que manda los dólares que constituyen la segunda fuente de ingreso del país. Políticos de todos los signos suelen viajar a ciudades como Los Ángeles, Chicago o Nueva York para reunirse con estas comunidades.
Los gobernadores se acercan a los grupos organizados para pedirles su participación, a través del 3x1, en la construcción de obra pública en sus lugares de origen. Los candidatos a cargos locales los buscan sabiendo que, debido a que suelen ser quienes sostienen a la familia que se quedó en México, también tienen influencia en la toma de decisiones políticas de la misma, como la de por quién van a votar. Pero cuando de participación directa se trata, nadie da su brazo a torcer.
Son varias las alternativas que los migrantes han empezado a revisar para dar la vuelta a esta situación, particularmente después del fiasco del voto en el exterior durante la elección presidencial de 2006, en la cual se le dio a los migrantes el derecho a votar, pero como si fuera una burla, no se les autorizó un proceso de credencialización en Estados Unidos –recordemos que los migrantes indocumentados no pueden regresar a México a tramitar una credencial de elector.
Una de las ideas surgidas a partir de esta situación, es la de crear una sexta circunscripción electoral –en México actualmente existen cinco-, planteada formalmente ante el Congreso por el diputado migrante saliente José Jacques Medina; propuesta que, como muchas otras, se encuentra en el “congelador”.
Dirigentes migrantes como Germán Trejo, en Washington, han planteado la opción de crear un partido migrante bajo el cual se unieran los mexicanos en Estados Unidos para contender por puestos de elección popular. Otras alternativas seguro irán apareciendo, pero por ahora no será; habrá que esperar hasta la próxima elección, en 2012, para los mexicanos en el exterior tengan una nueva oportunidad de luchar por algún espacio de representación popular en su propio país.
Source: www.eileentruax.com


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